El linfoma no hodgkiniano es un tipo de cáncer que se origina en el sistema linfático, la red que combate las enfermedades y que se extiende por todo el cuerpo. En el linfoma no hodgkiniano, los tumores se forman a partir de linfocitos, un tipo de glóbulos blancos.
El linfoma no hodgkiniano es más frecuente que el otro tipo general de linfoma. Existen muchos subtipos diferentes de linfoma no hodgkiniano. Algunos de los subtipos más frecuentes son el linfoma difuso de linfocitos B grandes y el linfoma folicular.
Se debe a un sistema inmunitario debilitado. Sin embargo, comienza cuando el cuerpo produce demasiados linfocitos (un tipo de glóbulos blancos) anormales.
En general, los linfocitos tienen un ciclo de vida predecible. Los linfocitos viejos mueren, y el cuerpo crea nuevos para reemplazarlos. En el linfoma no hodgkiniano, los linfocitos no mueren, si no que continúan creciendo y dividiéndose. Este excedente de linfocitos se acumula en los ganglios linfáticos y provoca que se hinchen.
A las personas a las que se les diagnostica el linfoma no hodgkiniano no tienen factores de riesgo evidentes. Y muchas de las que sí tienen factores de riesgo de la enfermedad nunca la padecen.
Una secuela tardía de la quimioterapia convencional y en alta dosis es la aparición de segundos tumores, en especial mielodisplasias y leucemia mielógena aguda. La quimioterapia combinada con radioterapia aumenta este riesgo, aunque su incidencia es, de todos modos, sólo de alrededor del 3%.
se someterá a pruebas y procedimientos que se usan para diagnosticar el linfoma no hodgkiniano, por ejemplo:
Las opciones de tratamiento adecuadas para el linfoma de
Hodgkin dependen del tipo y estado de la enfermedad, el objetivo del
tratamiento es destruir la mayor cantidad de células cancerosas posible y que
la enfermedad entre en remisión.
La Quimioterapia es un tratamiento con medicamentos en el que se utilizan sustancias químicas para destruir las células del linfoma. Los medicamentos de quimioterapia se desplazan por el torrente sanguíneo y pueden llegar a casi todas las partes del cuerpo.
En personas con el linfoma de Hodgkin clásico en estado temprano, la quimioterapia generalmente se combina con la radioterapia se puede utilizar sola o combinada. Los medicamentos de quimioterapia se pueden tomar en forma de píldoras o se pueden inyectar por vía intravenosa en el brazo. Algunos de los efectos secundarios frecuentes son náuseas y caída del cabello. Se pueden producir graves complicaciones a largo plazo, como daño cardíaco y pulmonar, problemas de fecundidad y otros tipos de cáncer, como leucemia.
Radiación: La radioterapia usa haces de alta energía, como
rayos X o protones, para matar las células cancerosas.
La radiación se puede apuntar a los ganglios linfáticos
afectados y a la zona cercana de los ganglios donde puede avanzar la
enfermedad. La duración del tratamiento de radiación varía en función del
estado de la enfermedad.
Trasplante de médula ósea: también conocido como «trasplante
de células madre», es un tratamiento para reemplazar la médula ósea enferma por
células madre sanas que ayudan a producir médula ósea nueva.
Finalmente las células madre se descongelan y se inyectan en
el cuerpo a través de las venas. Las células madre ayudan a producir una médula
ósea sana.
Ensayo clínico: Los estudios de investigación
clínica (ensayos clínicos) pueden ser una opción para las personas cuya
enfermedad no se ha controlado con otras opciones de tratamiento. Pregúntale al
médico sobre los posibles ensayos clínicos para tu tipo de linfoma no
hodgkiniano.
Si el linfoma parece tener un crecimiento lento (poco activo), un enfoque de “esperar y ver qué pasa” puede ser una opción, pueden no requerir tratamiento por años.
Retrasar el tratamiento no significa que estarás solo. Es probable la programación de chequeos regulares cada ciertos meses para controlar la enfermedad y asegurarse de que el cáncer no esté avanzando.
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